PAN BENDITO DEL PADRE PÍO No hagas caso

Ni es bendito ni es del Padre Pío

Con referencia al “pan bendito del Padre Pío” Una cadena que anda de moda. Recibes la masa madre, tienes que hacer un ritual, menearla en días determinados, luego hacer el pan y comértelo y dárselo a tu familia. Investigando en la red, averigue que la iglesia Católica se opone a estas cadenas, y no es tampoco Cristiano. Según dice el Padre Ernesto María Caro, es de origen esotérico. 
Yo recibí de mi cuñada la masa madre pero me entró la duda y como decía mi mamá “ante la duda abstente” No lo hice, (y dísculpas para mi cuñada) porque no lo iba a hacer con fe. Le pregunté a mi hermana Gilda que es Pastora Cristiana y esto fue lo que me dijo: ¿Tú que opinas?

Correo de Gilda
Lo del famoso panecito está fatal
deséchalo, y ni te preocupes vé qué dice
en 1Timoteo 4:7 y 8
La piedad (todo lo relacionado con Dios y que está
en Su Palabra) como dice en estos versículos, tiene Promesa
de Dios para ésta vida, y muchas más para la Vida Eterna
encontraras muchisimas Promesas de Dios para tí,
en Las Escrituras, que solo tienes que pedir en Oración.
Si queremos las Bendiciones de Dios solo necesitamos
estar En Cristo, para obtenerlas
Efesios 1:34-8 (siguientes vers.) y 2 Pedro 1:3 y 4
Bien Nora

Si quieres consulta la PALABRA DE DIOS, rápido y fácil.

SALMO 46

"La ciudad de Dios jamás caerá, porque Dios habita en ella"
 
SALMO 46
1 Nuestro Dios es como un castillo
       que nos brinda protección.
       Dios siempre nos ayuda
       cuando estamos en problemas.
 2-3 Aunque tiemble la tierra
       y se hundan las montañas
       hasta el fondo del mar;
       aunque se levanten grandes olas
       y sacudan los cerros con violencia,
       ¡no tendremos miedo!
 4 Un río alegra a los que viven
       en la ciudad de Dios;
       sus arroyos llenan de alegría
       el templo del Dios altísimo.
 5 La ciudad de Dios jamás caerá
       porque Dios habita en ella;
       Dios mismo vendrá en su ayuda
       al comenzar el día.
 6 Cuando Dios deja oír su voz,
       se asustan las naciones,
       se tambalean los reinos
       y se estremece la tierra.
 7 Con nosotros está
       el Dios del universo;
       él es Dios de nuestro pueblo,
       ¡él es nuestro refugio!
 8 ¡Vengan, vengan a ver
       las grandes maravillas
       que Dios ha hecho
       en toda la tierra!
 9 Hasta en los lugares más lejanos
       les puso fin a las guerras;
       destrozó arcos y lanzas,
       y echó al fuego los escudos.
 10 Y dijo:
       "¡Todas las naciones del mundo
       reconocen mi grandeza!
       ¡Reconózcanme como su Dios
       y ya no se peleen!"
 11 Con nosotros está
       el Dios del universo;
       él es Dios de nuestro pueblo,
       ¡él es nuestro refugio!

SALMO 40

"POR ESO TE HE DICHO: AQUI ME TIENES"

 

Salmos 40

Dios es mi libertador
 1 Toda mi esperanza
       la tengo puesta en Dios,
       pues aceptó atender mis ruegos.
 2 Mi vida corría peligro,
       y él me libró de la muerte;
       me puso sobre una roca,
       me puso en lugar seguro.
 3 Me enseñó un nuevo himno
       para cantarle alabanzas.
       Muchos, al ver esto,
       se sintieron conmovidos
       y confiaron en mi Dios.
 4 Dios bendice
       a los que en él confían,
       a los que rechazan a los orgullosos
       que adoran dioses falsos.
 5 Mi Señor y Dios,
       me faltan palabras para contar
       los muchos planes y maravillas
       que has hecho en nuestro favor.
       Quisiera mencionarlos todos,
       pero me resulta imposible.
 6 Tú no pides sacrificios
       a cambio de tu perdón;
       tan sólo nos pides obediencia.
 7 Por eso te he dicho:
       "Aquí me tienes".
       Así me lo enseña
       la Ley de Moisés.
 8 Dios mío,
       cumplir tu voluntad
       es mi más grande alegría;
       ¡tus enseñanzas las llevo
       muy dentro de mí!
 9-10 Dios mío, tú bien sabes
       que no he guardado silencio.
       Siempre he dicho que eres justo.
       A todo el mundo le he dicho
       que tú eres fiel y salvas.
       No le he ocultado a tu pueblo
       tu gran fidelidad.
 11 Y tú, Dios mío,
       no me dejes sin tus cuidados;
       por tu gran fidelidad,
       nunca dejes de protegerme.
 12 Son tantas mis maldades
       que no las puedo contar;
       me dominan,
       me tienen acorralado,
       ya no puedo ver,
       ya no me quedan fuerzas.
       ¡Tengo más pecados
       que pelos en la cabeza!
 13 Dios mío,
       ¡líbrame, por favor!,
       ¡ven pronto en mi ayuda!
 14 Confunde y avergüenza
       a todos los que quieren matarme;
       haz que huyan derrotados
       todos los que desean mi mal;
 15 derrota y avergüenza
       a los que se burlan de mí.
 16 Pero deja que se alegren
       los que en tu templo te adoran;
       que digan siempre
       los que aman tu salvación:
       "¡Nuestro Dios es poderoso!"
 17 Y a mí, Señor y Dios,
       ¡no me olvides,
       pues estoy pobre e indefenso!
       No te tardes,
       pues tú eres quien me ayuda;
       ¡tú eres mi libertador!